Cook elogia a la UE

Según informa el diario “El País”, Tim Cook, actual director ejecutivo de Apple ha elogiado a la Unión Europea por la legislación respecto a la Protección de Datos.

Apple no se ha convertido en la empresa con más valor de la historia gracias al comercio de datos, sino mediante la venta de productos de diseño útiles, aunque también carísimos. Por eso, la protección de la privacidad apenas representa un problema para la compañía.

Sus rivales tecnológicos —Amazon, Facebook y Google— obtienen sus beneficios multimillonarios gracias a la información sobre sus clientes.

Los elogios que llegan desde Silicon Valley son dignos de atención, sobre todo teniendo en cuenta que la jefa de protección de datos de Facebook también se pronunció ante al Parlamento Europeo a favor de una normativa parecida a la de la UE para Estados Unidos.

Las grandes tecnológicas defienden las normas europeas y contradicen el rechazo de su propio Gobierno a la regulación de datos de Bruselas.

El principal argumento es que resulta evidente que Silicon Valley se toma en serio la protección de los consumidores de Internet que la UE va a imponer de ahora en adelante bajo la amenaza de sanciones draconianas.

Hasta ahora, los gigantes tecnológicos habían desplegado libremente su aspiradora de datos por todo el mundo. En los primeros tiempos de la Red, la resistencia en contra era pequeña debido a que los servicios gratuitos ofrecidos parecían de gran utilidad, pero, sobre todo, porque poca gente se daba cuenta del riesgo que ello entrañaba para la esfera privada y, en consecuencia, para las libertades individuales. Las empresas pronto se volvieron tan grandes e importantes que apenas se podía hacer nada contra su poder de influencia, especialmente en su mercado nacional.

La Unión Europea ha dado la vuelta radicalmente a las reglas del juego, y lo ha hecho de tal manera que las consecuencias alcancen a los colosos de Internet. De ello se podrán beneficiar no solo los ciudadanos de la Unión Europea. Dado que el flujo de datos, dinero y mercancías suele rebasar inevitablemente el territorio de la Unión.