El moderno vandalismo cibernético

España el tercero en crímenes digitales

     Hoy en día casi todo pasa por la Red y la mayoría de las cosas dependen, de una manera o de otra, de una conexión a Internet. Por eso mismo no es extraño que la ciberdelincuencia ocupe cada vez una proporción o porcentaje mayor dentro del total de la delincuencia. Es usual que los delincuentes vayan por delante de sus perseguidores en cuanto a innovación técnica y organizativa. Según datos de la Europol, los ataques dirigidos a empresas y organismos oficiales crecieron durante el año 2014 un 48% hasta alcanzar un total de 42,8 millones de incidentes.

    La estadística de este moderno vandalismo cibernético o ciberdelincuencia se nutre de las maneras más frecuentes de delito, como el robo, el espionaje, la extorsión o el sabotaje, pero hecho mediante unas herramientas insidiosas capaces de penetrar en los ordenadores ajenos y controlarlos a voluntad.

    Igual que la criminalidad más tradicional, el cibercrimen tiene sus espías, sus mercenarios (hackers for hire), así como sus cerebros y cabecillas que, como en la mafia, sueles ser pocos, aunque muy poderosos. Como máximo, Eurostat piensa que existen alrededor de mil cibercapos actuando a través de las redes.

    Este tipo de delincuentes son expertos y maestros en el uso de programas malignos (malware), como se pudo ver en la operación Blackshades del FBI, que concluyó con 102 detenidos. Sus capos empleaban programas de control remoto de equipos con los cuales consiguieron hacerse con las contraseñas de más de 200.000 usuarios. Además, en el 2014 también hubo casos sonados como por ejemplo el ataque a Sony. España, según las estadísticas, ocupa el tercer puesto en crímenes digitales tras EE.UU y Reino Unido con 70.000 incidentes en el año 2014.

     Desde Equal Protección de Datos queremos advertir a las empresas y particulares de los riesgos que existen dentro de la Red ya que la información y datos que poseemos es una de las principales recompensas más buscadas de los ciberdelincuentes.