Empresas y adaptación a la LOPD . Como bien es sabido en nuestro campo, nos encontramos con un gran número de empresas que no se encuentran adaptadas a la LOPD. Sin embargo si hacemos alusión a las nuevas medidas propuestas por el nuevo reglamento, encontramos un número irrisorio de medidas para la futura adaptación.

Compuware, una compañía especializada en soluciones informática, entrevistó a 400 altos directivos de grandes compañías de España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Estados Unidos sobre la implantación y el conocimiento protección de datos.

En relación con este dato, el 68 por ciento de las empresas comunitarias y estadounidenses no ha puesto aún en marcha planes para adaptar sus políticas de privacidad a la normativa del Reglamento General de Protección de Datos, aprobada por la Unión Europea.

En España,  este porcentaje es del 56 por ciento, lo que contrasta con el hecho de que el 72 por ciento de las compañías españolas manifiesta estar bien informada sobre la nueva normativa y su impacto en la gestión de los datos de sus clientes.

El 92 ciento de las empresas españolas afirma que usa datos reales de sus clientes a la hora de probar sus aplicaciones y solo una de cada cuatro) solicita su consentimiento explícito para ello, incumpliendo claramente la normativa estatal.

Por otra parte, el 40 por ciento afirma que es especialmente complicado saber dónde se localiza la totalidad de los datos de pruebas. Es por ello, que muchas empresas, confían en los acuerdos de confidencialidad firmados con terceros o con sus propios empleados, o en los consentimientos explícitos de los clientes y olvidan que con ello no cumplen con la nueva normativa, exponiéndose al riesgo de graves sanciones.

Entre los factores que, a juicio de las empresas españolas, dificultan el cumplimiento del Reglamento destacan, en primer lugar, la mayor complejidad de los sistemas de tecnologías de la información (80 por ciento) y, después, la necesidad de gestionar el consentimiento explícito de los clientes para utilizar sus datos (56 por ciento). El incremento de los volúmenes de datos sobre los clientes es un hándicap más para cumplir con el mandato del derecho al olvido establecido en la norma.

Sólo el 52 por ciento de las empresas españolas reconoce que la complejidad de los actuales servicios obstaculiza el conocimiento en cualquier momento sobre dónde están los datos de sus clientes. Y las empresas también indican que las relaciones con empresas subcontratadas (64 por ciento) y la tecnología móvil (48 por ciento) dificultan aún más la trazabilidad de estos datos.