Nuestras huellas digitales

No, no nos referimos a las huellas de los dedos, que buscan los investigadores y policías de las series de televisión, sino al camino de arena sobre el que vamos dejando un rastro por donde navegamos por las redes sociales y los móviles, huellas fáciles de seguir, que hablan de nosotros.

Cada vez son más aquellas empresas que contratan servicios de investigación privado, con la finalidad, entre otras, de investigar bajas laborales fraudulentas. No llevan gabardina, ni una lupa, ni un periódico con agujeros para los ojos. Gran parte de su labor es trabajo de oficina, rastreando en internet la persona investigada. Y cada vez resulta más fácil obtener información gracias a las redes sociales y los móviles.

En el caso de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, localizarnos o seguirnos resulta tarea sencilla. Sólo con llevar el móvil encendido en el bolsillo es suficiente para localizar a alguien. En algunos casos, también es posible con el dispositivo apagado. Y no precisan de autorización judicial para ello. Pero si  cuentan con orden judicial, además pueden rastrear todos nuestros datos con solo solicitarlo a nuestra compañía de teléfonos y haciendo lo mismo a través de las redes sociales.

Pero si cualquier persona ajena a la Policía o a los Servicios de Inteligencia decide espiarnos, la respuesta es que, sin violar ninguna ley, también resulta sencillo dar con nuestros pasos y vigilarnos.

Siguiendo la huella digital

Un detective privado no tiene ningún privilegio legal en este sentido para poder investigar a alguien. Se somete a la misma legislación que cualquier ciudadano, con lo que no se le permite intervenir un teléfono o hackear una cuenta. Pero, a través de las redes sociales y el móvil logran la mitad de sus objetivos. En definitiva: si cualquier persona puede ver el contenido, ellos también.

A pesar de estas limitaciones los investigadores particulares suelen dejar casi resueltos sus casos solo con seguir nuestra huella digital. Somos permanentemente visibles a través de nuestros móviles y a través de cada conexión a internet. Es más o menos fácil seguir en tiempo real a una persona.

Esconderse, y evitar dejar rastros, es hoy en día realmente complicado. Aunque nos demos de baja en todas las redes sociales, siempre va a haber un amigo, familiar o conocido que te pueda mencionar o hacer alguna referencia, en alguna red social.

Todas las investigaciones que un detective privado realice deben tener un interés legítimo, según la ley. No se puede investigar a cualquier persona, cada investigación que realizan debe quedar registrada, ya que regularmente, la Policía supervisa el trabajo realizado por las agencias de detectives.

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No, no nos referimos a las huellas de los dedos, que buscan los investigadores y policías de las series de televisión, sino al camino de arena sobre el que vamos dejando un rastro por donde navegamos por las redes sociales y los móviles, huellas fáciles de seguir, que hablan de nosotros. Cada vez son más aquellas empresas que contratan servicios de investigación privado, con la finalidad, entre otras, de investigar bajas laborales fraudulentas. No llevan gabardina, ni una lupa, ni un periódico con agujeros para los ojos. Gran parte de su labor es trabajo de oficina, rastreando en internet la persona investigada.
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