Privacidad después de los atentados de París

Son muchas las reacciones que se han desatado después de los atentados de París el pasado viernes 13. Reacciones de dolor, de odio, de venganza; pero desde luego uno de los pensamientos de las redes sociales, fue acerca de la posibilidad de rastrear las comunicaciones entre los terroristas accediendo a sus datos de los teléfonos móviles.

Según las primeras investigaciones, los terroristas del Estado Islámico, ahora denominado Daesh, antes de atentar estuvieron en contacto con personas de la propia organización en Siria a través de smartphones. Fue por ésta vía a través de la cual  dieron la señal para empezar la masacre.

Ante esto, los gobiernos se están planteando poder interceptar las comunicaciones de los usuarios de las líneas telefónicas con el fin de poder detectar a los artífices de posibles atentados Yihaidistas, aunque los mensajes estén cifrados.

Las principales empresas de nuevas tecnologías, como Google o Apple, han rechazado las solicitudes de acceso a los datos cifrados para llevar a cabo las investigaciones.

Pero he aquí el problema, ¿dónde quedaría la PRIVACIDAD del Usuario? Y ¿Qué ocurre con su DERECHO AL HONOR, su DERECHO A LA SEGURIDAD, el DERECHO A LA INTIMIDAD? Y sobre todo ¿qué pasa con el DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LOS DATOS?

Como se puede deducir, la propuesta de la posibilidad del acceso a los datos por parte de los cuerpos de seguridad (de los mensajes cifrados) de los usuarios de las compañías telefónicas en éstos tiempos es considerada por muchos no sólo necesaria sino obligatoria para poder evitar masacres como la de la semana pasada, pero habría que

tener muchísimo cuidado con los derechos que estarían en juego, ya que para evitar una cosa se estaría atentando contra derechos fundamentales establecidos como tales en la Constitución Española de 1978.

En nuestra legislación la intervención de las líneas telefónicas solo puede ser posible, aparte de otros extremos, siempre y cuando haya habido autorización judicial previa, lo que hace que este acceso sea mucho más lento y tenga una operatividad limitada.

Para Tim Cook, consejero delegado de Apple, el cifrado es algo imprescindible, ya que sin ello no se podría garantizar la intimidad de las personas ni evitar problemas de seguridad. El jefe de Apple, recuerda que “todos estamos conectados, nos guste o no, y el hecho de que se debilite o se acabe con el cifrado daña a la gente buena y no sólo a los malos” (terroristas).

Uno de los temas de debate de la cumbre que se ha estado celebrando esta semana en el G20  ha sido cómo evitar que los terroristas exploten el uso de la tecnología y las comunicaciones. Sabemos que se han propuesto muchas soluciones, pero no sabemos aún cual va a ser la propuesta que van a adoptar las autoridades de cada país para evitar que sigan muriendo inocentes.

Dentro de las posibilidades para acceder a los datos hay que tener en cuenta que si bien representa una mayor seguridad a la hora de la prevención de estos ataques, podría llegar a vulnerar la privacidad y la seguridad jurídica, al tener unos límites difusos de los datos a los que pueden tener acceso las fuerzas de seguridad y los caso en los que pueden realizar esa interceptación.