Wearables y los riesgos en protección de datos

        Con las últimas conferencias tecnológicas de la temporada, y con muchas de las marcas dejando un poco de lado los nuevos smartphones y centrándose en los dispositivos conectados o wearable, vamos a hacer una pequeña reflexión sobre estos dispositivos. En primer lugar vamos a explicar qué es un wearable, el término proviene del ingles wear-able, que literalmente significa llevar puesto.

Podríamos considerar wearables como todo aquel aparato o dispositivo electrónico que se incorpore en alguna parte de nuestro cuerpo interactuando continuamente con el usuario y con otros dispositivos con la finalidad de realizar alguna función específica.

Todos tenemos en mente algún reportaje, artículo o anuncio que hayamos visto sobre el Apple Watch, o cualquier otro tipo de reloj conectado. Pero, ¿realmente sabemos las posibilidades de estos dispositivos?

Dejando de lado de la posibilidades o bien el éxito o fracaso de estos dispositivos, hay que dejar claro que ya estamos conviviendo con ellos, y muy seguramente en un futuro cercano estaremos más que habituados a estos dispositivos.

 “Surgen muchas preguntas en torno a la vulnerabilidad de estos dispositivos. Las pérdidas de datos y la infección por malware, pero también el acceso no autorizado a datos personales, el uso intrusivo de los wearables o la vigilancia ilegal son algunos de los riesgos que las partes interesadas del internet de las cosas deben abordar para atraer a los usuarios potenciales hacia sus productos”, destaca el documento, elaborado por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) junto a la Autoridad francesa (CNIL) entre otras autoridades europeas.

Está claro que estos dispositivos ofrecen al consumidor una amplia gama de opciones (tomar fotos, ver videos, compartir con la nube) pero los más importantes y son los que vamos a analizar son los más inherentes a la personalidad.

Empecemos con las pulseras de wellness, es decir estos dispositivos que registran datos de salud del usuario para mantenerle informado y hacer

un estudio al segundo, siendo de mucha utilidad sobre todo en caso de los deportistas.

El problema surge a partir del almacenamiento de estos datos. No sé si conoce que todos estos datos los está cediendo (en muchas plataformas) al programa que los registre para que el disponga con total libertad de esos datos. Es decir que estamos dando nuestro pulso, índice de grasa, metabolismo basal a enormes compañías internacionales, por decirlo de otro modo, estamos regalando una gran parte de nuestra personalidad.

Pero no solo hay que tener en cuenta estos dispositivos, pasemos a mencionar ahora aquellos wearables que disponen de pasarela de pagos. Lejos de la posibilidad de que se extravíen nuestros datos bancarios hay que hacer mención al mero hábito de comprar, de nuevo estamos dando información a las empresas de qué compramos, cuando lo compramos y cómo lo compramos. Parece que esta información no nos resulta sensible, pero resulta cuanto menos llamativo que Samsung o Apple puedan saber que la semana pasada compre una botella de cierto vino para una cena, o que los miércoles suelo ir al fisioterapeuta por mi dolor de espalda.

Desde Equal Protección de Datos, nos mostramos a favor de toda mejora tecnológica, ya que somos conscientes de que los avances favorecen a la sociedad haciendo funciones que jamás habríamos imaginado; si bien es cierto que todo avance lleva consigo nuevos riesgos, y en estos casos son enormes.

Por lo que si bien recomendamos el uso de estos dispositivos, aprovechando todas las posibilidades que ofrecen, hacemos también una llamada a la responsabilidad. En su uso ¿Cómo actuar en estos casos? Tarea complicada, pero siempre es conveniente leer las condiciones del servicio e intentar usar aquellos menos invasivos o que cifren los datos. Recordemos que además de facilitar estos datos a las compañías, puede haber una fuga de datos, y desde luego lo último que queremos es que circule por internet información confidencial a la vista y alcance de todo el mundo.